
Todo comenzò con miradas
llenas de alucinogenos
con toques incandescentes
con almas mudas y autistas.
Todo continuò con frases
para ignorar discordancias
haciendo mìstico el arte de ignorar
y seguimos siendo
bocas sometidas al silencio.
Al final hablò el verbo solitario
que reposaba displicente
y entre conciertos de
improvistos
burbujas
faltas
metàforas
y presunciones
Renegada la memoria
nos estriega en la cara:
"y eso...que era para siempre".
1 comentarios:
Mas claro ni el agua amiga mía, ni el agua...